COMIENZO
COMIENZO
-Despierta ángel.
Siento la calidez de quien me carga.
-No tenemos tiempo para esto Zuriel, déjala de una puta vez.
Siento un pequeño zarandeo. Me sueltan suavemente.
No, no, no…
La calidez se esfuma. Las voces se alejan, las escucho amortiguadas.
-¿Qué coño te pasa? Sabes que no saldrá de aquí sin ayuda.
-No es nuestro puto problema, ya tenemos suficientes.
¿De aquí?¿Donde estoy?
Abro lentamente los ojos, suelto un gruñido al intentar acostumbrarme a la luz. Los entrecierro y veo atraves del dosel como una de las dos siluetas, la mas grande, se acerca. Sus pasos suenan pesados y firmes. Cierro los ojos ante la repentina cantidad de luz que me rodea cuando hace a un lado la fina tela que me protegía. Cuando mis ojos consiguen habituarse da un paso atrás dejándola caer y se aleja.
-Esta despierta. Date prisa Zuri, no te esperaré mas. Tienes cinco minutos. – dice a la par que se escucha como cierra la puerta molesto.
Veo como la segunda persona en la habitación se acerca.
Mierda, que cojones esta pasando.
Cubro mi cara con mi mano al ver el dosel moverse.
Ah no, no otra vez.
-Eh, nos tenias preocupados. Me llamo Zuri.
Pestañeo, incrédula. Frente a mi un chico rubio con ojos grises me sonríe.
Es el chico mas guapo que he visto en la vida.
El chico se sienta a mi lado y me coge la mano. Su cara se ilumina haciendolo aun mas guapo. Tiene un cuerpo atlético pero no muy definido, todos sus rasgos son suaves y emanan tranquilidad.
Oh dios mío ahí esta otra vez esa calidez.
Es adictiva, siento como todas las células de mi cuerpo me exigen el mismo calor. Cerro los ojos ante la nueva sensación. No es hasta que escucho una pequeña risa que abro los ojos. Encuentro al chico mirándome, sus ojos brillan.
-¿Frio?-me pregunta en tono burlón.
No le contesto, me incorporo y le abrazo.
Necesito mas, mas, mas, mas.
-Necesito que me escuches, no tenemos mucho tiempo y hay cosas que necesitas saber para salir de aquí. Nosotros te ayudaremos pero no se cuanto tiempo podremos estar contigo- me habla con una voz dulce mientras acaricia suavemente mi espalda.
-Mmmmm
-¿Seguro que sabes hablar?- se ríe.
Abro los ojos y dejo de abrazarle de mala gana.
-Si, te estoy escuchando.
El primer chico entra en la habitación dando un portazo.
-Suficiente, nos vamos.
La entrada del primer chico me pone alerta y por primera vez me fijo en la estancia. Estamos en la habitación de un castillo, motivos religiosos adornan las pareces de piedra y apenas hay muebles aparte de la cama en la que me hayo. Hay una pequeña chimenea encendida en el centro de la estancia, es confuso, debería emanar calor pero no lo siento. El único calor que he sentido hasta ahora es el del extraño a mi lado. La habitación comienza a temblar.
-¿Qué esta…
-Me cago en la puta, ha empezado- me mira con dureza mientras habla aunque no sea yo a quien se dirige-nos hemos retrasado Zuri, sabes lo que eso significa.
Zuri se levanta para quedar a su altura. Yo en cambio solo puedo fijarme en esos ojos verde esmeralda que me atrapan. No tienen brillo, son unos ojos vacíos y tristes pero son cautivadores. Antes no llegue a verle bien, ahora me doy cuenta de que todo en el emana un aura oscura contraria a la de Zuri. Tiene una belleza dura, su pelo es negro y sus rasgos marcados, y todo el esta perfectamente definido.
-Se perfectamente que significa Miguel- suspira- nos hemos visto en peores supongo.
-Nos vamos. Ya.
Ambos se giran hacia mi. Entre ambos al final de la estancia un gran espejo del que no me había percatado me devuelve mi reflejo. Ahí es cuando descubro que los tres vestimos con las mismas prendas. Camisa blanca, pantalones negros y botas militares. Lo único que nos diferencia es que Zuri tiene una insignia blanca, yo una gris y Miguel una negra.
-Dame la mano ángel, no va a ser un camino sencillo.
Miguel sale de la habitación sin siquiera mirarnos. Tomo la mano que me ofrece Zuri y salimos a un amplio pasillo. Campañas resuenan a lo lejos acompañadas de un órgano. A la derecha del pasillo una serie de aberturas conducen a una gran plaza. Los pasillos que estamos recorriendo rodean esta plaza donde hay un gran escenario de piedra. Mucha gente esta escuchando la palabra de un hombre situado en el centro, dice que es el apocalipsis.
-Zuri
-Dime ángel-sonríe
-¿Que quiere decir con apocalipsis?
Noto como Zuri se tensa ante la pregunta y sin querer me aprieta la mano hasta el punto de doler. Al darse cuenta me besa la mano.
-Lo siento ángel, no te preocupes por eso,, saldremos a tiempo.
El castillo comienza a temblar, es bastante peor que antes. Tropiezo y caigo al suelo.
-¡Angel muévete!
Veo como una piedra cae a cámara lenta hacia mi. El castillo se esta derrumbando. Cierro los ojos.
Que cojones es esto. ¿Un mal sueño? No entiendo nada solo quiero volver a casa… ¿Casa?
Unos fuertes brazos tiran de mi y consigue que la piedra no me aplaste. Miguel. Sus ojos se oscurecen, me fijo en como me recorre con la mirada hasta llegar al punto donde su piel y la mía conectan. Siento calidez, no es la misma que Zuri, es mas primitiva, fuerte y devastadora. Traga saliva fuerte y me empuja a un lado.
-¿Que cojones hacéis?, si seguimos así el suelo también caerá, y nosotros, con el-esta bastante enfadado
-Miguel…-lo llama Zuri
-No, Miguel no, Zuri u os dais prisa o tu ángel se queda aquí- por primera vez veo una chispa de luz en los ojos de Miguel ya que no quita sus ojos de mi.
-¿Por qué me llamáis…
Zuri me levanta a mitad de frase.
Me sonríe- Nos vamos
Ahí esta, otra vez esa calidez.
Corremos a través de la red de pasillos, cada vez que tomamos uno distinto la iluminación va a peor. Los grandes ventanales llenos de mosaicos de colores que iluminaban todo de una forma tranquilizadora han sido sustituidos por pequeños rayos de luz que se cuelan a través de las paredes del túnel de piedra que se ha vuelto nuestro camino. Mediante avanzamos una extraña sensación de peligro se instala en mi pecho. Debo tener mala cara ya que Zuri para y me mira con terror.
-Miguel, creo que…
Caigo al suelo. No puedo moverme. Las voces se alejan.
No me dejeis sola por favor. No puedo sola.
Comienzo a escuchar un coro acompañado por un órgano. Una voz grave retumba en mi cabeza.
-Os quedasteis sin tiempo y no podré abrir la puerta mas que para dos de vosotros. Elegid quien es el elegido para jugar. No hay mas remedio.
¿Qué puerta? Mierda, esto teníamos tanta prisa… ¿Quién jugara? ¿A que? ¿Para que?
Solo se que si alguien se queda atrás seré yo.
-Te ayudare para que sobrevivas lo máximo posible si decides participar tú-su voz comienza a escucharse mas lejana.
Intento contestar que lo haré que no dejare que ellos paguen por mi culpa pero no consigo proyectar mi voz.
-Suerte, jugadora, si sobrevives…-dejo de escuchar su voz.
Necesito despertarme o no conseguiré que lleguen a la supuesta puerta.
-Corre Zuri, joder corre o no llegaremos- terror tiñe su voz.
Estoy en la espalda de Zuri, a mis lados veo como hemos conseguido salir del castillo pero este se desmorona a una velocidad aterradora. Trozos del camino están siendo absorbidos por una oscuridad abrumadora que no parece tener fondo. Veo como ambos consiguen no caer a la vez que continuan corriendo hacia lo que por fin comprendo que es la puerta.
Increíble.
Unas escaleras de mármol blanco conducen a una gran puerta donde la gente se empuja para conseguir entrar. O salir. No se ve a donde conduce la puerta, parece que hasta que no consigas cruzar la niebla blanca que la rodea no hallarás la respuesta.
-Zuri, bájame-lo apresuras.
Me deja delicadamente en el suelo a la par que me toma la mano y tira de mi hacia la puerta. No hemos cruzado palabras pero ambos sabemos lo que el otro piensa. Miguel nos abre camino mientras nosotros lo seguimos de cerca. Cuando conseguimos llegar a la mitad de las escaleras el coro angelical que resonaba inundando el castillo termina. Se hace el silencio hasta que un alarido proveniente del fondo se clava en el pecho de todos los presentes.
-¡Ya esta aquí!
Mas de un millar de personas se giran buscando el origen del grito. Por un momento todo movimiento se paraliza, el principio de las escaleras comienza a caer. Como si de una serpiente se tratara el vacío comienza a engullirlo todo. Los escalones comienzan a caer a un ritmo vertiginoso, tanto por debajo como por los lados el pasillo que conducía a la puerta se estrecha. Un crujido alerta a todos anunciando el escaso tiempo que resta hasta que se cierre la puerta. Ambos lados de ella comienzan a cerrarse. Miro a Miguel y Zuri y los encuentro cruzando palabras sin prestarlas en voz alta, con los ojos saben perfectamente lo que piensa el otro y cómo actuar. Miguel se gira, me coloca bajo su brazo y ambos comienzan a empujar, saltar y rodear personas. Fluimos entre personas, vemos como muchas caen al vacío, se congelan, son aplastadas, gritan… Cuando llegamos a la niebla de la puerta comprobamos que queda muy poco espacio para conseguir cruzar. La gente tapona la entrada intentando desesperadamente salvarse.
-Zuri
-Miguel
Ambos tienen una mirada triste en su rostro
-¿Que esta pasan…
De repente una corriente de aire hace temblar mis huesos. Han saltado. Han saltado conmigo. Han saltado conmigo al vacío.
Lo ultimo que veo antes de entrar en la oscuridad son los ojos de Miguel llenos de terror.
Suenan campanas. Me levanto y veo como flotan trozos de castillo formando un puente a una pequeña esfera de luz. Todo a mi alrededor es vacío. Zuri y Miguel están a mi lado perplejos.
-La esfera…-su voz esta teñida de confusión.
-¿Qué significa eso?
Ambos me miran. Vuelvo a escuchar la voz grave hablándonos.
-Jugadores
Las caras de mis acompañantes se tiñen de terror y conocimiento. Ellos saben quien habla y porque son denominados jugadores.
-Hora de jugar, uno de vosotros se salvara. La chica ya esta condenada.
Cae una enorme jaula encima mio y de un momento a otro veo lo poco que queda de mundo a través de unos barrotes.
-Ella lo ha decidido así.
Sus rostros se deforman por la ira.
-Ese no era el trato, sabes perfectamente que la elegimos a ella-Zuri habla con voz firme pero con un rastro de desesperación .
-No conseguisteis llegar a la puerta, ella os ha dado la oportunidad de que uno de vosotros no participe. Elegid sabiamente, la pasarela comenzara a caer de un momento a otro-la voz suena lejana.-Buena suerte jugadores.
Reina el silencio.
-El primero se la lleva-declara Miguel.
-¿Qué coño dices…-no termina la pregunta ya que Miguel comienza a correr hacia la esfera.
La pasarela comienza a caer. Ves la carrera por la salvación únicamente de uno. La tensión puede notarse en el ambiente. Ves como Zuri toma la delantera pero al saltar a una de las ultimas plataformas resbala y cae. Cierro los ojos, no puedo contemplar como la persona que ha cuidado de sin conocerme cae a un futuro incierto.
Todo esta perdido. No saldremos de aquí, la pasarela esta hecha para que ninguno consiga llegar a tocar la esfera.
-ZURI
Abro los ojos, Miguel tiene agarrado a Zuri por el antebrazo.
-No voy a dejar que esta carrera termine así, uno llegara y otro no pero ninguno caeremos al cero. No permitiré eso- su voz demuestra cariño.
Consiguen situarse ambos en la plataforma y con una mirada de despedida retoman su camino.
Siguen cayendo trozos, cada vez mas rápido, como tu pensabas, la pasarela estaba hecha para que ninguno consiguiera cruzarla. Miguel se detiene, me mira y comprendo que se acaba de percatar de lo mismo que yo. A la velocidad en la que el vacío hace desaparecer la pasarela nunca llegaran al final, ninguno será salvado. El vacío les alcanza, únicamente quedan dos plataformas cada uno de ellos en una y a dos metros la esfera flota en el vacío. No veo el rostro de Zuri pero por como Miguel le mira comprendo que esta aterrado. Miguel salta a la plataforma de Zuri.
-¿¡Qué coño haces Miguel!?-grita Zuri-estamos condenados-su voz de rompe al final de la frase.
Todo ocurre en una fracción de segundo, la plataforma donde ambos de encontraban se tambalea y cachos de ella comienzan a desprenderse. Miguel abraza a Zuri, le susurra algo al oido y veo como lanza a su compañero hacia la esfera. Cierro los ojos ante la explosión de luz. Zuri ha desaparecido. Mi jaula cae y un pequeño reguero de rocas forman un camino hacia Miguel. Me acerco cuidadosamente a su plataforma que ha dejado de desaparecer.
-Miguel…
No me mira, tiene la mirada perdida en el lugar donde estaba la esfera hace apenas segundos. Resuena una risa profunda.
-Increíble resultado. Muy inesperado, pero lo prometido es deuda. Ganad y os reencontrareis-la sorna con la que lo dice hace tensarse a Miguel.
-Sabes que nadie sale del juego. No siendo el mismo- la rabia en la voz de Miguel me hace temblar.
-Entonces, suerte jugadores.
Todo comienza a temblar. Miguel se gira y me mira.
-Sobrevive. Te veré en el segundo piso, todo será mas fácil ahí. No hables con nadie y menos confíes en ellos. Esto no es un juego ángel, esto es un juicio. Si quieres continuar hazlo bien y confía en tus instintos. La primera prueba es la mas difícil pero tendremos oportunidades de ganar si no mueres.
-¿Qué prueba? Miguel no entiendo nada.
-Las pruebas son cambiantes, no puedo llegar a saber cual será esta vez pero será alguna que pueda reducir el grupo de condenados a la mitad.
-¿Condenados? Ni siquiera se que hago aquí, mi cabeza no tienen ningún recuerdo de antes de despertarme en aquella habitación. No se como me llamo y tampoco se porque me llamáis ángel. Necesito respuestas Miguel, no puedes pretender que siga adelante cuando todo para mi es un gran interrogante.
-No nos queda tiempo ángel, poco a poco recuperaras tu memoria. No se como alguien como tu esta aquí pero una vez entras jamas sales. Hablaremos en el segundo piso.
Una luz comienza a tragarse el vacío.
-¿Qué es eso?¿Miguel?
-Blanca
-¿Cómo?¿Que pasa?
-Mirame ángel, escucha con atención, en el segundo piso no seremos mas de cien. ¿Has visto cuanta gente había en el castillo? Todos los que no cruzaron la puerta y cayeron al vacío participan. Eramos demasiados y han decidido apresurar los juegos reduciendo el numero vertiginosamente. Hay distintos tipos de juegos, te lo contare todo después. Sobreviv…
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